Las cuevas de Loubières, en el corazón del barrio de Les Mourets
El barrio de Les Mourets, en Marsella, cuenta con numerosos espacios verdes que caracterizan la tranquilidad de la zona, como el barranco de la Baume y Les Barres. También cabe destacar las cuevas de Loubières, conocidas como «la Tanière du Loup». Se trata de un auténtico yacimiento arqueológico que reveló tesoros históricos cuando fue descubierto en 1829 por un tal J. Simonet, explorador aficionado. Allí se encontraron objetos fabricados por el hombre, como cuchillos, raspadores, rascadores, fragmentos de sílex y fragmentos de cerámica, que dan testimonio de una presencia humana prehistórica.
En 1898, tras el asesinato de una joven en el yacimiento, las cuevas de Loubières —que atraían a multitudes demasiado curiosas— se cerraron al público. Hubo que esperar hasta 1930 para que se reanudara la actividad. Entonces comenzaron las obras por iniciativa de una empresa que deseaba rentabilizar la cavidad y convertirla en un lugar turístico. Sin embargo, esta rehabilitación comprometió las investigaciones científicas. Solo se salvaron algunos vestigios históricos gracias a Degerrin Ricard en 1931 (un hacha triangular, lascas de sílex, cerámicas, fragmentos y cerámica romana).
Al enterarse de la historia de estas cuevas,el arqueólogo Daumas decidió desplazarse en persona para llevar a cabo excavaciones entre los escombros. Estas investigaciones permitieron descubrir utensilios domésticos, cuencos, platos y jarrones. Estos objetos se pueden ver hoy en día en el Museo de Historia Natural de Marsella, en el Palacio Longchamp. Al término de sus estudios, Daumas llegó a la conclusión de que el yacimiento y sus alrededores habían servido de refugio a un grupo del Neolítico. De hecho, en 1936, un miembro de la Sociedad de Geografía y Espeleología descubrió un esqueleto prehistórico de homo sapiens primitivo, lo que confirmó la conclusión de Daumas.
En los años siguientes, las cuevas de Loubières atrajeron a visitantes que podían observar en ellas estalagmitas y estalactitas de formas peculiares. Se organizaron diversas actividades en el interior de las cuevas, entre las que destacó un ballet de la Ópera de Marsella. En 1989, el Ayuntamiento de Marsella decidió cerrar definitivamente el acceso del yacimiento a los turistas. No obstante, sigue siendo posible acudir hasta allí para disfrutar del exterior durante un paseo por los barrios del norte de Marsella.