Fachada de la Ópera de Marsella

El barrio de la Ópera

entre el patrimonio y las novedades

Tanto si eres de Marsella como si simplemente estás de paso por el sur de Francia, el barrio de la Ópera es uno de los lugares por los que sin duda darás un paseo. Este barrio agrupa la Ópera Municipal, el Palacio de la Bolsa y el inicio de la calle Saint-Ferréol. Haz una pequeña parada en este barrio, situado en pleno corazón del bullicio marsellés.

Un barrio cercano al Puerto Viejo 

Situado en el distrito 1, el barrio de la Ópera es uno de los seis barrios que forman parte del primer sector de la ciudad de Marsella, junto con Belsunce, Le Chapitre, Noailles, Saint-Charles y Thiers. Cerca del Puerto Viejo, este barrio deambiente variopinto combina tiendas de lujo con establecimientos más sencillos. Está formadopor edificios de prestigio que ofrecen un entorno de vida ideal para los jóvenes profesionales. Tampocofalta animado ambiente en el corazón de este barrio marsellés, repleto de bares y restaurantes de moda.  

Desde 2015, el barrio de la Ópera se está renovando para atraer tanto a los visitantes como a los marselleses, que suelen quedarse únicamente en el Puerto Viejo. A partir de ahora, gracias al dinamismo que se ha inyectado en el barrio, tanto los turistas como los habitantes de la ciudad se dirigen cada vez más hacia las callejuelas adyacentes, repletas de teterías, cafeterías, tiendas de moda y otros comercios con encanto. Este cambio supuso a la vez una oportunidad y una apuesta por parte de Cosens y Mendinscop, las dos asociaciones impulsoras del proyecto «Marseillez-moi».  

¿Qué ver en el barrio de la Ópera? 

La Ópera Municipal de Marsella 

Inaugurada en 1787 en presencia del gobernador de Provenza, la Ópera Municipal se construyó sobre el antiguo Gran Teatro de Marsella según los planos del arquitecto Joachim Bénard. En aquella época, las calles estaban dedicadas al teatro y a la música. En 1919, durante un ensayo, un incendio destruyó parcialmente el edificio. Un año más tarde, el Ayuntamiento de Marsella le devolvió todo su esplendor gracias a las obras llevadas a cabo durante tres años por Gaston Castel y un colectivo de arquitectos y artistas de renombre. No fue hasta 1945 cuando la Ópera de Marsella pasó a ser gestionada por el Ayuntamiento en colaboración con el Teatro del Odeón. Inscrita en el registro de monumentos históricos de Francia desde 1997, la Ópera constituye una auténtica joya arquitectónica gracias a la acertada combinación entre el estilo del siglo XVIII y el Art Déco de los años veinte. Hoy en día, gestionada por el ayuntamiento, acoge a artistas y espectáculos de prestigio, así como óperas y ballets de renombre internacional. La Ópera pretende ser accesible para todo el público, tanto para pequeños como para mayores.   

El Palacio de la Bolsa 

El Palacio de la Bolsa, primer edificio construido durante el Segundo Imperio, debe su diseño al arquitecto Pascal Coste. Constituye el punto de partida de la importante oleada de construcción de edificios públicos que tuvo lugar en Marsella a mediados del siglo XIX. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue el único edificio público que sufrió daños como consecuencia de los combates para liberar la ciudad. En agosto de 1944, un incendio llegó incluso a destruir los archivos. En la actualidad, el edificio alberga la sede de la Cámara de Comercio e Industria de Marsella-Provenza y el Museo de la Marina y la Economía. En 2010, para celebrar sus 150 años de existencia, se llevó a cabo la renovación de los 6.600 m² de fachadas del palacio.  

La calle Saint-Ferréol 

Conocida cariñosamente como «St Fé», la calle Saint-Ferréol une la Canebière con la plaza Félix Baret. Para los adictos a las compras, es la calle peatonal que no hay que perderse. La calle cuenta con varias grandes marcas de moda, pero también con numerosas tiendas de cosméticos e incluso joyerías. Es la arteria comercial más popular de la ciudad y anima a los jóvenes a quedar allí todos los sábados por la tarde para reunirse, charlar y dar un paseo.   

La pérgola 

Creada por el artista británico Norman Foster, la «Ombrière» del Vieux-Port acapara todas las miradas desde su instalación. Lugar de encuentro, de fotos de recuerdo (cuidado con el tortícolis), de eventos o espectáculos callejeros, esta obra es un inmenso techo de espejos de 22 metros por 48 metros que tiene la particularidad de reflejar el muelle de los Belgas y a los transeúntes que caminan por debajo. La «Ombrière» suscitó numerosas reacciones al inicio de su construcción, entre ellas algunas burlas. Finalmente, se ha ido integrando progresivamente en el paisaje urbano como uno de los símbolos de la ciudad de Marsella.