La Torre del Fanal

Un vigía a la entrada del Puerto Viejo

La torre del Fanal, que domina la entrada del Puerto Viejo, es uno de los monumentos emblemáticos del Fuerte de San Juan. Construida en el siglo XVII para guiar a los barcos hasta el puerto, esta antigua atalaya vigila desde hace varios siglos la entrada a la rada. Descubre la historia de esta torre poco conocida, testigo del rico pasado marítimo de Marsella.

Una torre construida para guiar a los barcos

En el siglo XVII, Marsella era uno de los principales puertos comerciales del reino de Francia. Cada día, numerosos barcos entraban y salían del puerto, lo que dificultaba la navegación, sobre todo de noche o con niebla. Con el fin de garantizar la llegada segura de los barcos y proteger las mercancías transportadas, los armadores marselleses solicitaron la construcción de una torre destinada a guiar a los marineros hasta la entrada de la cala de Lacydon.
Se instalaron entonces luces en su cima para facilitar la localización del puerto. El propio nombre de la torre recuerda esta función original: la palabra «fanal» proviene del griego antiguo phanós, que significa «linterna».

La torre del Fanal, una obra notable

Erigida sobre un pedestal cuadrado, la torre del Fanal alcanza los 30 metros de altura y se eleva unos 50 metros sobre el mar. Las pocas personas autorizadas a acceder a ella disfrutan de una vista panorámica excepcional de 360° sobre Marsella.
Su construcción comenzó el 22 de marzo de 1644 bajo la dirección de tres maestros albañiles: Bœuf, Gay y Alluys. Realizada con sólidas piedras de cantería transportadas en barco hasta la obra, la torre presenta una original arquitectura de doble cilindro.
A media altura, un balcón continuo descansa sobre falsos matacanes, mientras que una escalera de caracol de 132 peldaños conduce hasta la cima. Iluminada por unas cuantas saeteras, refuerza el carácter militar del edificio. Por último, la torre está coronada por una cúpula de piedra que le confiere su silueta tan característica. A partir de 1980, importantes obras de restauración permitieron devolver todo su esplendor a la torre del Fanal. Hoy en día constituye uno de los elementos arquitectónicos más destacados del Fuerte de Saint-Jean y del Mucem.

De atalaya a prisión, una historia agitada

Durante varios siglos, la torre del Fanal cumplió plenamente su función de señalización marítima. La linterna se encendía a la llegada de los barcos, por la noche o cuando la niebla reducía la visibilidad.
Dos cañones, instalados antiguamente al pie de la torre, saludaban la entrada de los barcos en el paso. En 1837, se instaló un faro fijo en una torreta cilíndrica de mampostería de 5,75 metros de altura, situada al pie de la torre redonda. Este dispositivo se elevó en 1912 gracias a un pilón rojo que situó el faro a 7 metros de altura.
Durante la Revolución Francesa, el Fuerte de Saint-Jean se transformó en prisión. La torre del Fanal se acondicionó entonces en varias pequeñas celdas circulares especialmente adaptadas a esta nueva función. Se siguió utilizando como centro de detención hasta 1962. Las paredes interiores aún conservan hoy en día las huellas de ese periodo. Los presos grabaron allí sus calendarios de reclusión, realizaron numerosos dibujos (algunos de carácter erótico) y dejaron algunas inscripciones más insólitas.

Visitar la torre del Fanal

La torre del Fanal no está abierta al público, pero puedes admirarla de cerca durante una visita al Mucem. De hecho, el Fuerte de Saint-Jean forma parte integrante del Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo (Mucem). El acceso a la terraza del Mucem es gratuito; te invitamos a subir los escalones de la torre cuadrada del Rey René, de 28,5 metros de altura, desde donde te espera una vista impresionante de la bahía y la ciudad. Si quieres saber más, puedes seguir nuestra visita guiada.

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