
No hay nada como hacer una pausa en un café para disfrutar de una bebida caliente o fría, ¡lo que más le apetezca! Un café, un chocolate o un zumo de frutas, beba lo que beba, póngase cómodo en el Puerto Viejo, en el lado del Ayuntamiento, en uno de los numerosos bares o brasseries que dan a la famosa Notre-Dame de la Garde, la mayoría con terrazas cubiertas.















