Un paisaje de colinas entre Marsella y Cassis
Carpiagne tiene un paisaje típicamente provenzal, con colinas alfombradas de garriga. Al norte del distrito se alza el macizo de Saint-Cyr, cuyo punto más alto es el Monte Carpiagne, con 646 metros. Al sur, el macizo de las Calanques arroja sus blancos acantilados calcáreos sobre las aguas azules del Mediterráneo.
Estos paisajes austeros e imponentes albergan una riqueza insospechada de flora y fauna: en los cielos viven el águila perdicera, el búho cornudo y el lebrel de Cestoni, una de las especies de murciélagos más grandes del continente. La vegetación se compone principalmente de plantas aromáticas, matorrales espinosos, carrascas y algunos pinos.
Probablemente sólo se cruzará con excursionistas en esta zona salvaje y poco desarrollada: Carpiagne no tiene más habitantes que los soldados destinados en el campamento epónimo. No obstante, hay algunos vestigios de actividad humana, como las ruinas de antiguos apriscos y hornos de cal, que se pueden contemplar durante una excursión.









