Una plaza nacida de la voluntad de Luis XIV
La historia de la plaza Castellane tiene su origen en el reinado de Luis XIV. El Rey Sol deseaba crear entonces un amplio eje que uniera la Puerta de Aix con la Puerta de Roma, ambas situadas en las antiguas murallas de Marsella. Para hacer realidad este proyecto, la calle de Roma, que terminaba donde hoy se encuentra la Prefectura, se prolongó hasta el emplazamiento de la actual plaza Castellane.
En 1774, el marqués Henri-César de Castellane-Majastre, propietario de los terrenos, los donó al Ayuntamiento de Marsella. La nueva plaza pasó entonces a llevar su nombre. Preocupado por su acondicionamiento, también se ofreció a financiar las primeras obras.
En 1798, se instalaron una primera fuente y un lavadero en el centro de la plaza. Posteriormente, en 1811, se erigió un obelisco para celebrar el nacimiento del hijo del emperador Napoleón I. Permaneció en la plaza durante un siglo antes de ser trasladado en 1911 al barrio de Mazargues, donde aún hoy se puede ver.













