¿Qué es el turismo solidario?
El turismo solidario o turismo justo es una práctica derivada del turismo sostenible que se centra, en parte, en el pilar social del desarrollo sostenible. Según la definición de la Unión Nacional de Asociaciones de Turismo (UNAT), el turismo solidario «agrupa las formas de turismo alternativo que sitúan al ser humano y el encuentro en el centro del viaje y que se inscriben en una lógica de desarrollo de los territorios». Es una forma de viajar respetuosa con el medio ambiente y la biodiversidad, pero también con las poblaciones y las culturas locales. A diferencia del ecoturismo, sus normas éticas son más exigentes, ya que el turismo solidario tiene un objetivo adicional: el viaje debe ser beneficioso para todos, tanto para el turista como para la población que lo acoge. Por lo tanto, implica una inmersión total por parte del viajero y de las comunidades locales en el proceso turístico. Se aplica el sistema de comercio justo para permitir que las poblaciones se beneficien de forma real y equitativa de los recursos generados por el turismo y, de este modo, mejoren su nivel de vida.


Los objetivos
El turismo solidario tiene como objetivo principal el desarrollo sostenible y equilibrado de las regiones, actuando directamente a través de la industria turística y financiando un fondo de desarrollo destinado a iniciativas de interés público. Contribuye a la consecución de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por las Naciones Unidas para 2030, entre los que se incluyen la erradicación de la pobreza, el acceso a empleos decentes, la reducción de las desigualdades, el consumo responsable y la lucha contra el cambio climático. Esta forma de turismo equitativo y solidario se basa en cuatro pilares: el desarrollo sostenible, la solidaridad, el comercio justo y la economía social y solidaria.
Según el informe Brundtland de 1987, el desarrollo sostenible es: «un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas»; debe ser un desarrollo económicamente eficiente, socialmente equitativo y ecológicamente sostenible. El papel del turismo justo consiste en limitar el impacto de la actividad turística en los espacios naturales y, asimismo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La labor de las ONG, las organizaciones internacionales y aquellas creadas gracias a las ayudas al desarrollo es una muestra de solidaridad internacional. Las iniciativas para buscar soluciones y pasar a la acción confirman que las desigualdades entre países se han reconocido y tenido en cuenta.
El comercio justo se caracteriza por una colaboración entre el operador y el socio local con el fin de lograr una mayor equidad en el intercambio comercial; crea una relación duradera entre ambas partes, que ofrece condiciones comerciales favorables y garantiza los derechos de los pequeños productores. En el ámbito del turismo, el comercio justo forja una colaboración entre el profesional del turismo y sus socios locales, que se benefician así de una remuneración equitativa. Este enfoque permite generar beneficios para las poblaciones locales que acogen a los viajeros.
La economía social y solidaria (ESS) se centra tanto en los beneficios sociales (inserción social, desarrollo sostenible…) como en los beneficios económicos. Los profesionales del turismo justo y solidario optan por formar parte de la ESS. El funcionamiento colectivo garantiza que los beneficios generados por las entidades se reinviertan en proyectos sociales.





