El Palacio de la Bolsa
La Cámara de Comercio de Marsella, decana de las Cámaras de toda Francia, fue creada en 1599 con la designación de cuatro diputados encargados de defender los intereses del comercio, y por consiguiente, del puerto. Estuvo instalada en la planta baja del Palacio Comunal, y más tarde en el Ayuntamiento.
Cada vez más poderosa, la Cámara de Comercio decidió, a principios del siglo XIX, hacerse construir un edificio digno del poder comercial de la ciudad. En espera de que llegara la ocasión, la Cámara de Comercio se instaló en un edificio provisional situado en la actual plaza Général de Gaulle. Hubo 24 proyectos, pero fue el del arquitecto Pascal Coste el que resultó elegido en 1852. El edificio fue inaugurado en 1860, con ocasión de la llegada de Napoleón III a Marsella.

La Cámara de Comercio deseaba un palacio imponente, que al mismo tiempo no perturbara las costumbres de los negociantes que trataban sus asuntos al aire libre: Coste propuso un proyecto que permitía organizar todos los servicios alrededor de una gran sala de bolsa, prevista para dos mil quinientos negociantes, mientras que los despachos de los corredores de cambio se situaban en el exterior, bajo los pórticos, espacios intermedios en los que todos pueden circular o hablar de la manera que deseen.
Las elevaciones traducen las diferentes funciones del edificio: sobre la fachada principal, marcada por el saledizo de columnas de orden colosal corintio, dan los despachos de los administradores, la sala de recepción abierta sobre la Canebière, la Plaza, con una vista sobre el puerto, todo el conjunto en torno de una escalera monumental realizada en mármol. Las fachadas laterales sobre galerías, más desnudas, únicamente adornadas de pilastras corintias, acogen los otros servicios comerciales a los cuales se accede por escaleras secundarias..
La Cámara de Comercio alberga asimismo el Museo de la Marina, que ilustra la historia del comercio en Marsella desde sus orígenes, y presenta exposiciones temporales así como una biblioteca abierta al público.

En 1912, los barrios de “detrás de la Bolsa” fueron demolidos, para dejar lugar a ambiciosas operaciones de urbanismo. Después de diversas ocupaciones, se sucedieron una numerosa serie de proyectos, para finalizar en 1977 con la realización de un conjunto que comprende un centro comercial, el Centro Mediterráneo de Comercio Internacional, y el Museo de Historia. Frente a este último, se ha diseñado un jardín alrededor de los vestigios griegos y romanos descubiertos en 1967, en una de las excavaciones más importantes que se realizaron después de la guerra. Cada especie vegetal que adorna el jardín ha sido objeto de un estudio preciso, puesto que caracteriza la flora que conocían los griegos, y ha sido elegida en función de sus virtudes simbólicas.
Las instalaciones portuarias conservadas datan de finales del siglo I, pero suceden a arreglos anteriores de esta parte de la superficie del agua denominada “el cuerno del puerto”. Tendente al encenagamiento, fue abandonada a partir de la antigüedad tardía; en ella se ha descubierto una nave hundida del siglo III d. C., liofilizada, y se conservó en el Museo de Historia. Este complejo portuario, admirado como el más antiguo puerto conservado del Mediterráneo, devuelve a Marsella su papel de gran metrópolis antigua y de primera ciudad de Francia.
Asimismo pueden verse los vestigios de la vía antigua, la cuenca que recibía las aguas dulces del Lacydon, las torres de las puertas de la ciudad, un lienzo de la muralla denominado “el muro de Crinas” (Todos estos monumentos fueron declarados Monumento Histórico en 1972).
El espacio Moda Mediterránea, en el que está integrado el Museo de la Moda de Marsella, tiene su sede en un edificio haussmaniano rehabilitado por el arquitecto Jean-Michel Wilmotte en 1991. Dado que lleva a cabo una activa política de adquisiciones, a la que vienen a enriquecer numerosas donaciones, el Museo posee un patrimonio de 4.000 trajes y accesorios. Las colecciones, que proponen un panorama de la moda desde 1945, se articulan alrededor de dos ejes: el seguimiento de la moda contemporánea y una orientación más específicamente mediterránea.
Las exposiciones se presentan en más de 600 m2 repartidos en dos niveles. El Museo es también el origen de numerosas exposiciones que tienen lugar fuera de sus muros. La política editorial seguida por este Museo acompaña estos eventos, editándose de manera regular catálogos de exposición.
Lugar de información pero también espacio cultural, el centro de documentación del Museo de la Moda abierto en 1993 es un instrumento precioso para el estudio de la moda en sus aspectos históricos, sociológicos, artísticos y económicos. Conserva numerosos documentos y más de 1.400 vídeos de desfiles. La consulta es gratuita, y el Museo está abierto, bajo cita previa, a los estudiantes, investigadores y a los profesionales de la moda, así como a clases que vayan acompañadas de sus profesores.







